
Este pequeño hotel de 8 habitaciones, construido en estructura de guadua, refleja perfectamente la personalidad de su propietaria. Detallista, amante de la naturaleza, las plantas y los animales, ha diseñado cada una de las habitaciones y estancias hasta conseguir un ambiente acogedor, simpático, fresco y abierto hacia el paisaje.
Las ventanas del hotel se vuelcan hacia las vistas hacia la cordillera central, sus bosques nativos y los lejanos nevados. Amplios corredores y cómodas hamacas ofrecen al cliente espacios de privacidad individual para los amantes de la paz y el aislamiento