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La Guajira

La Guajira es una península de insólita belleza, una tierra asombrosa que ve bañada sus tierras septentrionales por el maravilloso mar Caribe.

 

En La Guajira convergen escenarios de inesperadas pinceladas: dunas, acantilados y costas de impredecibles formas acariciadas   por aguas cálidas y azules, son sólo algunos de los bellos componentes de su extraordinario conjunto paisajístico.

La magia de La Guajira llena todos los ámbitos, la soledad de sus escenarios y su colorido tornasolado, convidan a la reflexión y a la reconciliación con la naturaleza.

Planes a este Destino :

Fantasía Guajira

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COP $ 1.555.000

Somos Guajira

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COP $ 1.435.000

Una Colombia más grande

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Colombia Mística

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Sus paisajes excepcionales son albergue de la milenaria cultura wayuu y de una gran variedad de fauna y flora que perfilan a este destino en un imprescindible para los amantes de la ecología y del etnoturismo.

 

El vasto territorio de La Guajira lleno de matices y sorpresas, aguarda por su descubrimiento; de la mano de la experticia de un guía local el visitante puede alquilar una 4x4 para discurrir sobre las ondulantes tierras, entre tanto la temperatura se ve atenuada por la fresca caricia de los vientos Alisios y pasan ante los ojos las espectaculares panorámicas que tientan las retículas de las cámaras fotográficas. No tendrá pues el viajero tregua alguna frente a la aventura y las emociones más trepidantes.

 

A La Guajira se puede llegar por vía aérea o terrestre desde Bogotá.

 

Por vía aérea: Desde Bogotá, en el Aeropuerto Internacional El Dorado puedes tomar un vuelo que te llevará al Aeropuerto Almirante Padilla de la ciudad de Riohacha, capital de La Guajira.

 

Distancia aproximada: 1118 km.

 

Tiempo aproximado del vuelo: 1 hora.

 

Por vía terrestre: si viaja por tierra recuerde que sólo hasta ciertas zonas de La Guajira las carreteras están asfaltadas, para internarse hacia el Cabo de la Vela necesitará de un automotor tipo campero. (el viaje le tomará 20 horas aprox.)

 

La topografía del lugar es vasta y agreste, sin embargo, estos valores han permitido que sus destinos turísticos más asiduos se mantengan al margen de la modernización, del bullicio y del afán de las grandes urbes, configurándola como un destino prevalente para los amantes de la naturaleza, el silencio y la paz que solo se puede lograr cuando se está decidido a desconectarse por unos días de todo a lo que la modernidad nos ha habituado. Dicho esto, subrayemos algunas recomendaciones tendientes a disfrutar de este paraíso de desiertos, costas y cielos infinitos.

 

Lleva dinero en efectivo, sólo en los núcleos urbanos hay cajeros electrónicos. De ese mismo modo recuerda, al salir de estos núcleos, que las telecomunicaciones en lugares remotos no son precisamente el fuerte de La Guajira.

 

Si te diriges hacia El Cabo de la Vela u otros puntos alejados de la capital, recuerda contratar los servicios de un guía acreditado.

 

Si vas a realizar extensos recorridos a pie, prepara una mochila con los siguientes elementos: agua mineral, lentes de sol, prendas de vestir sustitutas, bloqueador solar, repelente para insectos y un pequeño botiquín de emergencias.

 

Para transitar por muchas de las vías del departamento, se hace indispensable el uso de una 4x4: alquila una de ellas que preferiblemente tenga aire acondicionado.

 

Si deseas tomarte fotografías con integrantes de la etnia wayuu, recuerda siempre y por respeto a sus tradiciones, solicitar su aprobación.

 

Si te hospedas en lugares muy alejados de los grandes centros urbanos, recuerda que los amables anfitriones te harán sentir como en casa, pero bajo las condiciones de vida que imperan en su tradición y cultura.

 

 

Con la naturaleza

 

El equilibrio natural del desierto y el mar puede llegar a ser muy delicado, recuerda en todo momento observar con rigor las recomendaciones necesarias para cuidar de este paradisiaco lugar.

 

No ingieras carne de tortuga o te alimentes de sus huevos, pese a que fue en su momento un plato tradicional y habrá quienes defiendan esta práctica culinaria, muchas especies de tortugas están en vía de extinción; consumir preparaciones de esta especie es fomentar su desaparición.

 

No te lleves las conchas marinas, caracoles u otras pequeñas especies de mar, consérvalas en su hábitat.

 

No contamines las fuentes de agua potables, has un buen uso del líquido vital que tengas a disposición.

 

Ten muy en cuenta que algunos parajes remotos de La Guajira no cuentan con la infraestructura necesaria para el tratamiento de basuras, en esa medida procura no arrojar desechos en las playas, senderos o las dunas. No consumas muchos productos contenidos en empaques plásticos, de ser así, guarda estos desechos en una bolsa plástica para luego llevarlos a los centros urbanos y que reciban el tratamiento debido.

 

 

 

Vestuario recomendado

 

Lleva prendas de vestir idóneas para atenuar las temperaturas, el clima seco y los vientos: ropas de algodón, holgadas, de colores pálidos y que preferiblemente cubran bien las extremidades para evitar la deshidratación de la piel. Paras las noches frías propias del clima desértico, no olvides empacar prendas para paliar las bajas temperaturas.

 

Los zapatos si son cerrados, elíjelos según su suela y resistencia, al igual que si son sandalias. Prescinde de medias gruesas, salvo que vayas a utilizarlas en las noches heladas.

 

Fundamental cubrir tu cabeza con un sombrero o gorra, especialmente si decides practicar senderismo.

 

Lleva un buen juego de piezas de baño para que disfrutes de las delicadas aguas del mar Caribe.

 

 

La gastronomía de La Guajira es una exquisita mixtura de frutos de mar y peces, junto con las bondades culinarias que ofrece el interior de la península. En esta mesa que superpone la tradición milenaria con los platos producto del mestizaje colonial, cobra especial protagonismo el róbalo, la mojarra, el caracol, los mariscos y camarones, las frutas tropicales, el maíz, y por supuesto, el chivo (cabra), semoviente de gran importancia para los nativos y buena parte de los pobladores de la península.

 

Friche: el friche es sin contendiente alguno, el plato más apetecido de toda La Guajira. Este plato que proviene de la culinaria wayuu, consiste en vísceras de chivo joven troceadas, que son cocinadas en agua y luego sazonadas y sofreídas. Una vez que hayas pisado territorio guajiro, no dejes de probar por nada del mundo, este delicioso y ancestral plato.

 

Chivo asado: una vez más la carne de chivo con su protagonismo, demuestra el porqué es uno de los ingredientes favoritos de La Guajira. En este suculento plato el chivo es despresado, adobado y dejado así por espacio de unos veinte minutos para luego ser enviado a la parrilla.

 

Arroz con frijol morado guajiro: dos de los ingredientes más tradicionales de la cocina colombiana se dan cita en este delicioso y sencillo plato. El clásico cocimiento de arroz es acompañado con frijoles morados previamente cocidos y condimentados.

 

Arroz con mariscos: una exquisita muestra culinaria que mezcla atrevidamente diversos frutos de mar previamente cocidos (calamar, langosta, róbalo, caracol, mariscos) y luego sofreídos con aliños para ser revueltos con el tradicional arroz blanco.

 

Róbalo a la plancha: un suculento plato que se preparara ágilmente y que no dejará a nadie decepcionado. El róbalo se filetea, se adoba con azafrán, limón y ajo y se deja en reposo por un espacio de cuarenta minutos, luego se sofríe en margarina durante cinco minutos.

 

Dulce de papaya: la papaya es uno de los frutos tropicales preferidos por todos los colombianos, en la Costa no podría ser de otro modo. Exquisitamente dulce al paladar en su condición natural, en este postre aderezado con canela y azúcar, su atrevido sabor cobra cuotas irresistibles para los comensales.

 

Malangada: su nombre nos puede parecer extraño, pero en realidad es un plato delicioso al que no se le puede resistir; la malangada es un platillo de gallina cocida, condimentada y acompañada de generosos trozos de malanga (tubérculo de la zona).

 

Estos son solo algunos de los platos de la muy variada cocina guajira. Las bebidas de la zona tienen una amplia oferta de jugos tropicales que se venden en grandes cantidades dadas las altas temperaturas. Dentro de las bebidas más tradicionales vale la pena mencionar el chirrinchi: un licor autóctono producto del destilado de la panela; y la chicha no fermentada.

 

No hay duda alguna que en La Guajira el visitante podrá alternar el descanso con la diversión y aventura: sus múltiples escenarios dotados de majestuosa belleza invitan a la contemplación y el deleite de este mágico destino.

 

 

En la Alta Guajira

 

Punta Gallinas: es el extremo norte de la zona continental de Colombia y Suramérica, una acuarela de intensos dorados, matizados por los límpidos azules del cielo y del mar; un paradisiaco lugar conformado por mesetas, dunas, accidentes costeros, playas exóticas e inesperadas explosiones de verde intenso como las que se pueden encontrar en las líneas de mangles que orlan a Bahía Hondita, lugar especial para avistar los gráciles flamencos rosados. Como contraste a la exuberancia vegetal de la bahía, se perfilan las magníficas dunas de Taroa: lugar de ensueño para escuchar el canto de la potente brisa y descender vertiginosamente por las faldas de los montículos de arena que se encuentran con el suave mar turquesa.

 

Parque Nacional Natural Macuira: el parque es un auténtico insólito, un extraordinario contraste de vegetación, montañas y depósitos de agua en medio de la aridez desértica. El parque destaca por abrigar en su fortaleza verde un nutrido número de especies de flora y fauna, y porque en sus terrenos muy cerca de zonas desérticas se levanta un bosque enano nublado perennifolio, bosque que por cierto crece a alturas mayores de los 2700 msnm en las estribaciones andinas, pero que aquí, lo hace a tan solo 550 msnm sin ceder al desierto un centímetro de la característica voluptuosidad de sus formas.

 

El Cabo de la Vela: es un mágico lugar que ofrece unas espectaculares playas de oro (Ojo de Agua, una de ellas) bajo una bóveda azulada y un mar caribeño gentil, y donde puede encontrar a lo largo de sus costas, rusticas y acogedoras posadas wayuu que tienen por panorámica la línea indivisible del mar y el cielo. Este sitio reviste especial interés para la cosmogonía de la etnia   wayuu que lo considera un lugar sagrado al que han llamado “Jepira”, lugar al que acuden las almas de sus difuntos para incursionar hacia la ruta de lo desconocido. Los amaneceres y atardeceres que puedas observar, meciéndote serenamente sobre un chinchorro, son un elocuente resumen de la regia belleza de La Guajira.

 

El Pilón de Azúcar: a orillas del mar Caribe, se erige este pequeño cerro que sirve como mirador para contemplar toda la excelsa belleza del Cabo de la Vela. A tu paso por la Alta Guajira no dejes de visitar este lugar en el que a tus pies juega el mar de bellas tonalidades con una playa de un indiscutible y particular color miel.

 

 

En la capital (Rioacha)

 

Paseo de la Marina: El Malecón es un sitio idílico para disfrutar de la brisa de las costas y el mar, agasajados por los extraordinarios atardeceres guajiros. En su larga franja se presenta una amplia oferta de suvenires propios de la cultura wayuu, del mismo modo las tardes son engalanadas con cantos, música y danza de la etnia, convirtiendo al malecón en el indiscutible punto de solaz y distensión de la ciudad.

 

El Muelle Turístico: el precioso muelle se estira mar adentro en las aguas caribeñas para ofrecer toda suerte de panorámicas. Es un lugar ideal para relajarse, como también un romántico punto de encuentro para observar los arrebolados atardeceres.

 

Playas de Mayapo: Las playas más codiciadas de Riohacha son también un resguardo indígena wayuu. Estas espectaculares playas de arenas blancas, aguas cálidas y juguetonas, están a 17 kilómetros de la ciudad, y eso es precisamente lo que les da su valor más atractivo: la lejanía del ruido y el afán urbano.

 

La Catedral de Nuestra Señora de Los Remedios: la catedral de diseño gótico fue declarada Patrimonio Cultural de La Nación. Los muros lisos y pálidos de la estructura han sido testigos de toda una historia que data desde el siglo XV; es un sitio ineludible para todo aquel que quiere conocer un poco más de la herencia colonial en la ciudad y de las historias de bucaneros y de sus asaltos de una época.

 

 

Otros sitios de interés

 

La Uribia: La Uribia es el municipio donde confluyen gran parte de los destinos turísticos más destacados de la Alta Guajira. Es también la capital indígena de Colombia, epicentro de la cultura wayuu y lugar que se precia de tener a las mejores tejedoras de la etnia. Cada año convergen en el municipio casi la totalidad de los integrantes del pueblo aborigen para celebrar el tradicional Festival de la Cultura Wayuu, una oportunidad imperdible para conocer más de cerca a esta milenaria cultura, saborear sus deliciosos platos típicos y enamorarse de la primorosa habilidad de sus manos para elaborar toda gama de bellas artesanías.

 

Manaure: Manaure es el municipio que por excelencia, produce sal marina en Colombia. La fervorosa actividad diaria de sus pobladores para obtener la sal se ve congraciada por las altas temperaturas y el mar Caribe, y como resultado quedan esos enormes montículos de un blanco impecable que le dan ese característico toque a gran parte de su territorio. Pero Manaure no es solo un foco de comercio e industria, también es lugar de intensos colores y formas naturales   que se pueden observar en las riberas del río Limón, en los humedales y lagunas atiborrados de una gran diversidad de especies en conjunción con los trazos de sus tardes y los escenarios desérticos cargados de empecinadas formas de vida, que completan en Manaure uno de los cuadros naturales más hermosos de la geografía colombiana.

 

Maicao: el municipio de Maicao da albergue a un gran número de habitantes wayuu. Su cercanía con Venezuela, convierten al territorio en una puerta de intercambio cultural y económico, por lo que la actividad preeminente del municipio es el comercio y lo convierte en un excelente punto de encuentro para darse gusto comprando toda clase de artículos para todos los refinamientos y bolsillos.

 

Santuario de Flora y Fauna Los Flamencos: es uno de los destinos eco turísticos más importantes, no solo de La Guajira, sino de todo Colombia. Ubicado en el corregimiento de Camarones y enclavado en una impresionante diversidad de ecosistemas (mar Caribe, desierto, ciénagas, mangles, y las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta) el parque alberga comunidades wayuu que conviven en armonía con la naturaleza y se declaran como sus guardianes. El sitio es perfecto para realizar caminatas orientadas y así observar la riqueza de la flora y fauna del bosque seco tropical. Además que se puede abordar una canoa para realizar un largo periplo entre las ciénagas y maravillarse con las bandadas de aves que hallan pábulo seguro en este idílico paraíso. Por supuesto que en medio de tanta riqueza visual, destaca entre todas las aves, el flamenco rosado, ave emblemática de toda La Guajira que hará que la cámara fotográfica se enfoque una y otra vez en sus gráciles y coquetas formas.

 

El Cerrejón: es un yacimiento de carbón ubicado cerca del río Rancherías, Es considerada una de las minas de cielo abierto más grandes del mundo, y se puede, por una módica suma de dinero, realizar un tour a través de algunas de sus instalaciones y conocer de primera mano las complejas operaciones en torno a la extracción de carbón, siempre y cuando programes una cita con antelación.

 

 

Parque Eólico Jepírachi: enormes torres se recortan contra el firmamento y sus aspas giran al paso de los poderosos vientos alisios, una escena de vanguardia que sorprende en un escenario de tierras vírgenes e inhóspitas. Ubicado cerca de Puerto Bolívar, en la Alta Guajira el parque es un extraordinario hito en la preservación del medio ambiente; un intento pionero por generar energía amable con la naturaleza como lo es la energía eólica.

 

 

Las celebraciones en La Guajira son tan numerosas y variadas como coloridas y alegres. Sus festejos giran por lo general en torno de la exaltación de su cultura, su música autóctona y sus valores tradicionales.

 

Festival de la Cultura Wayuu: es sin lugar a dudas un festival que resuena a lo largo y ancho de La Guajira, y convoca en La Uribia, a una de las etnias más numerosas de todo el país. En el festival que se celebra cada año en el mes de mayo, los wayuu demuestran con gran orgullo la raigambre de sus costumbres que no se ha dejado seducir por la modernidad, y todas sus capacidades para la expresión artística y culinaria, que se traduce en obras de teatro, muestras de artesanías, danzas, relatos y, por supuesto, toda la sazón de su cocina milenaria.

 

Festival Francisco El Hombre: esta celebración homenajea a una leyenda juglar del vallenato en la Costa Caribe, poco se sabe de si es un personaje histórico o producto del imaginario popular, lo cierto es que el festival es uno de los más alegres y aclamados en la tradición musical del vallenato. El festival tiene lugar cada año por el mes de enero y busca incentivar y premiar los nuevos talentos regionales.

 

Festival Cuna de Acordeones: a mitad de año se realiza esta popular celebración en la localidad de Villanueva, considerada como la festividad del vallenato más importante de toda La Guajira. Como no podría ser de otra manera el festival busca exaltar los viejos y nuevos valores de la música, pero en este caso, hace énfasis especial en la técnica depurada, y rinde   homenaje a las dotes de los más aventajados acordeonistas de la región, como juglares y fieles representantes de lo mejor de esta alegre música.

 

Festival Nacional de Compositores de Música Vallenata: en San Juan del Cesár durante el mes de diciembre, se celebra este animado e importante certamen que busca difundir y homenajear a las nuevas plumas de la composición vallenata, prestando especial interés a aquellos compositores que buscan rescatar los valores más auténticos y tradicionales de esta música.

 

Carnaval de Riohacha: finalizando el mes de febrero se celebra en Riohacha el alegre y desenfadado carnaval homónimo, considerado uno de los más antiguos del Caribe colombiano. Entre comparsas, bailes (danza del pilón riohachero) y la fusión de ritmos africanos y caribeños, los habitantes de la ciudad salen a las calles a dar vivas muestras de espontaneidad, con máscaras, pintados los rostros, o totalmente embarrados de lodo, los pobladores recrean acontecimientos de su rica historia.

 

Festival y Reinado de la Sal, Gas y Flamencos: este festival celebrado en la localidad de Manaure es una celebración alegre con variadas actividades en su cronograma. El festival persigue la difusión de la riqueza natural, de los valores y de la cultura de la región así como demostrar el progreso y la pujanza de Manaure como importante foco comercial e industrial en toda La Guajira. Uno de los principales atractivos de esta feria, es el certamen de belleza intermunicipal en el que participan las mujeres más hermosas del departamento de La Guajira.

Date ocasión de conocer las diferentes culturas que anidan en la bella península de La Guajira.

 

No duermas pronto, descubrirás en tu primera noche, una bóveda celeste encendida con millones de estrellas, podrás ver tan maravilloso acontecimiento gracias a la casi inexistente luz artificial del lugar.

 

Siente y vibra con las pinceladas de cada amanecer y atardecer, ningún lugar como La Guajira para ver rayar el alba y el sol en poniente.

 

Visita las rancherías, comparte con los wayuu y descubre sus danzas y muestras artesanales.

 

No te prives de la buena comida de La Guajira, tu paladar se merece un cambio drástico de menú.

 

No te separes de tu cámara fotográfica, los fantásticos y caprichosos escenarios guajiros siempre cambiaran para regalarte una nueva obra de arte.

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