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Leticia, Amazonas

La Amazonía es un destino como ningún otro, su incomparable belleza se extiende desde tres territorios nacionales suramericanos para abarcar la zona más austral de la República de Colombia.

Un impresionante reino verde, donde predominan millares de especies, y sinfonías infinitas e indeterminadas surgen de las espesas frondas de la selva; un vasto océano de vegetación sin límites, cruzado por el monumental río Amazonas, y entramado por multitud de bulliciosas corrientes de agua cristalina que en largo viaje, desembocan en la imponente anchura de la cuenca Amazónica.

Sus amplias selvas y largos ríos albergan culturas milenarias que con extraordinaria habilidad, han aprendido los secretos de la selva y logrado sobrevivir en un entorno salvaje e improbable. Cada vértice mágico del Amazonas es una clara invitación a la contemplación y respeto del eje natural más importante del planeta.

Ningún lugar como el Amazonas para reconciliarse con la naturaleza y gozar de una extraordinaria y exótica fauna. Un plan que se sale de cualesquier tradicional itinerario, cargado de insospechadas aventuras y de promesas de relajación en el spa natural más increíble que te puedas imaginar.

El Pulmón del Mundo te aguarda para que vivas una de las experiencias más fascinantes de tu existencia

Planes a este Destino :

Medellín, Nuquí, Leticia y Bogotá

Desde

COP $ 3.039.000

Respira Amazonas

Desde

COP $ 889.000

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Cómo llegar: dada su posición austral, y por consideraciones de tiempo y dinero, es preferible llegar al Amazonas colombiano por vía aérea, arribando a la capital del departamento del Amazonas, Leticia.

Por vía aérea: desde Bogotá, en el Aeropuerto Internacional El Dorado puedes tomar un vuelo que te llevará al Aeropuerto Vásquez Cobo ubicado en Leticia, capital del departamento del Amazonas. 

Distancia aproximada: 1100 km.

Tiempo aproximado del vuelo: 2 horas.

  • Antes de viajar pregunta por el estado del tiempo en el Amazonas; recuerda que en los meses de abril y mayo se presentan mayores niveles de pluviosidad y existe la posibilidad de que los parques naturales sean cerrados para garantizar la seguridad de los visitantes.
  • De a diez a quince días antes de tu viaje, recuerda vacunarte contra enfermedades tropicales y el tétanos.
  • Prepara un pequeño botiquín, esencialmente uno que incluya medicamentos desinfectantes en caso de picaduras de insectos y roces con superficies ásperas y cortantes.
  • Respeta las diferentes formas de pensamiento, las tradiciones y costumbres de las personas que conocerás en tu viaje.
  • No te separes de los guías turísticos, ni de tu grupo de excursionistas: observa rigurosamente cada una de las recomendaciones tendientes a la protección de la naturaleza y de tu propia integridad.

 

Vestuario recomendado

  • Lleva ropa fresca y que pueda cubrirte bien las extremidades y así cuidarte de picaduras de insectos o cortes con aristas de la vegetación y superficies duras; como calzado se hace imprescindible el uso de botas de caucho.
  • Un impermeable y un toldillo te serán de gran utilidad.

Con la naturaleza

  • No lleves productos que puedan afectar el delicado equilibrio del Amazonas. Bloqueadores, aerosoles, productos de uso cosmético, entre otros, pueden representar un sensible menoscabo para la naturaleza del lugar, usa sólo productos que sean biodegradables y amables con el ambiente.
  • Si llevas alimentos enlatados o empacados al vacío, recuerda que deberás encargarte de los desperdicios inorgánicos, llevándotelos contigo hasta donde sean procesados como es debido.
  • No introduzcas especies invasoras, ni trates de sacar especies nativas de la zona.

Un lugar tan exótico no podría tener otra cocina, que no fuera una de características exóticas. La gigante y desentrañable selva, sus ancestrales habitantes y el más grande río del planeta, establecen una gastronomía que no tiene semejante en ningún lugar conocido. El río Amazonas, tan extenso como rico en vida, es la despensa natural de los locales, que preparan en su mesa exquisitos e insospechados platos siempre con el estricto deber de mantener el balance de los ecosistemas, consumiendo sólo lo vital y necesario, sin generar un impacto ambiental en menoscabo del Pulmón del Mundo.

Pirarucú: la carne de este gigantesco pez es muy preciada en las márgenes del Amazonas; quienes durante años lo han consumido dan cuenta de diversas preparaciones que van desde el asado, servirlo a la plancha, albóndigas, hasta cocinarlo en sopas o guisarlo. Una auténtica delicia que difícilmente podrás encontrar en otro lugar.

Patarasca: es tal vez uno de los platillos más populares y apetecidos en la Amazonía. El pescado bien adobado es   cocinado en hojas de plátano y acompañado usualmente con tucupí.

Cachama: la cachama es otro gran pez muy abundante en las cuencas amazónicas y sus afluentes. Por su rápido crecimiento y su fácil sostenimiento, la cachama se ha ganado el adecuado mote de “marranito de agua”. Podrás disfrutar de esta delicia de agua dulce en las clásicas preparaciones de asados, frituras o cocimientos acompañados de yuca, arroz y patacones.

Crema de copoazú: este es el postre por excelencia del Amazonas, una delicia que enamora a quien lo pruebe. El copoazú licuado es acompañado de crema de leche y leche condensada, y servido con hielo. Todo un deleite refrescante para acompañar un bello atardecer amazónico.

Bagre en salsa de coco: tan sólo sentir su fragante aroma te abrirá al instante tu apetito: el coco mezclado con la carne de este popular pez se unen para dar lugar a una exquisita preparación. El bagre entero o en filetes es freído en primera instancia para luego ser cocinado durante algunos minutos en leche de coco. Se sirve caliente con crema de coco y perejil picado.

Mojojoy: si quieres probar algo atrevido, no puedes perderte de este particular alimento de la selva. El mojojoy es una especie de gusano de tierra, que a pesar de su aspecto y mala fama para muchos agricultores, en la Amazonía es comido con satisfacción todos los días; servido frito, cocinado o relleno de carne, el mojojoy es un importante aporte de nutrientes para sus comensales y regular acompañante en muchos platillos.

Purtumute: si bien es una receta de la mesa amazónica peruana, el purtumute de este lado de la selva, empieza afianzarse como plato imprescindible. Maíz y frijoles son sus ingredientes esenciales acompañados de un aderezo de cilantro. Si eres afín a los sabores indeterminados y novedosos, en el purtumute encontrarás lo que busca tu paladar.

Tacacho con cecina: esta delicia que tiene su origen en las selvas peruanas, se ha propalado rápidamente hacia las mesas tradicionales de los poblados en casi todo el Amazonas. El plato consiste en dos bolas de tacacho (preparación peruana a base de plátano, manteca y tocino), y cecina freída. Se sirve acompañado de chorizo ahumado y juanes de gallina.

Frutos exóticos: aparte de los ya reconocidos mango, papaya, banana o pitaya, los árboles frutales del Amazonas te ofrecen delicias incomparables como el copoazú, el anón blanco, el arazá, el chontaduro, camu camu, aguaje, caimo etc., todos ellos con sabores y texturas que de seguro te dejarán sorprendido.

Bebidas: en la región amazónica no sólo se beben los zumos de sus exóticas y peculiares frutas, los nativos durante siglos han sabido aprovechar las plantas, sus semillas y raíces para extraer de ellas infusiones y brebajes que no sólo son refrescantes sino también muy saludables. De entre estas bebidas destacamos el guarapo, el chive, pur pur, licor de mora, licor de leche y el fuerte licor de chuchuhuasi que nos viene del lado peruano de la frontera.

Imponente escenario para la ensoñación, factoría de fábulas y leyendas, el Amazonas colombiano aguarda al visitante con emociones trepidantes y experiencias espirituales irrepetibles. Sus espesas selvas desbordan una espectacular biodiversidad que alcanza las insondables aguas de su maravilloso río homónimo, y en sus poblados mágicos, habitados por culturas ancestrales, la paz y la tranquilidad son fraternas compañeras. La reconciliación con la naturaleza y la búsqueda de verdades interiores toman forma cuando estás inmerso en los escenarios de la madre de todas las selvas, amorosa sustentadora del equilibrio natural mundial.

Leticia: es la capital del departamento del Amazonas, será de seguro el punto de partida para iniciar aventuras en la gran cuenca hidrográfica del Amazonas. En la capital encontrarás una pequeña población que aún no cede sus encantos rústicos a la modernización y el afán de la vida moderna. Pese a que Leticia no cuenta con una elaborada infraestructura vial, debido a su geografía y aislamiento de los grandes centros urbanos colombianos, si es por cierto, un ciudad que limita con Perú y Brasil, y tal detalle la consolida como importante centro de intercambio cultural, racial y comercial, demostrando sin duda alguna, su valía dentro del conglomerado amazónico.

Reserva Natural Tanimboca: con una muy buena infraestructura para el ecoturismo y los deportes de aventura, esta reserva se constituye en un infaltable dentro de tu visita al Amazonas colombiano. En Tanimboca el dosel de la jungla se levanta airoso como en ningún otro punto, regalando desde sus alturas, una vista formidable de este maravilloso lienzo verde salpicado de colores, y embargado con la mejor música del planeta. En la reserva no sólo puedes escalar estos gigantescos árboles para admirar la magnificencia de la panorámica, o disfrutar de la adrenalina que te da la práctica del canopy, también puedes pasar la noche en estas alturas: en Tanimboca cabañas privada o múltiples han sido construidas por encima del nivel de suelo para que disfrutes de un contacto íntimo con la naturaleza y en toda comodidad, pases una noche inolvidable arrullado por los susurros de la selva amazónica.

Parque Natural Nacional Amacayacu: abarcando una gran parte de territorio en el “trapecio amazónico”, este parque natural de unos 2935 kilómetros cuadrados de extensión, es un área protegida por el Sistema Nacional de Parques, y también importante foco de vida en el Amazonas colombiano.

Se estima que el parque alberga unas 150 especies de mamíferos dentro las que se destacan grandes felinos, delfines rosados y grises, manatíes, nutrias gigantes, dantas, y un número impresionante e indeterminado de reptiles, anfibios, insectos, peces y variadísima flora que aguarda por estudios naturales y científicos. En el parque conocerás de cerca las razones para considerar a la Amazonía como un lugar único en su tipo, dentro de los mega ecosistemas del mundo observando criaturas tan singulares como el titi león, considerado el primate más pequeño del planeta, los delfines rosados, o gigantescos peces, anfibios, reptiles y especies vegetales acuáticas como la victoria regia, la flor de loto más grande del planeta.

Además de estas incomparables especies nativas, el parque te ofrece múltiples senderos ecológicos y tours asistidos con expertos guías para que puedas recorrer cada centímetro de este bello lugar del Amazonas, y disfrutes en toda su dimensión de la exuberancia de la selva, sea que realices exhaustivas caminatas por tierra firme o navegues entre ciénagas, terrenos inundados o en las corrientes del río más largo del mundo. Por si fuera poco, el parque alberga en su corazón verde a una ancestral cultura como los tikuna, tribu aborigen que dese hace siglos ha mantenido solidas sus tradiciones y la fuerza de sus costumbres que resaltan un respeto profundo por la selva, el gran río y toda forma de vida.

Parque Natural Nacional Cahuinarí (pendiente hasta saber a ciencia cierta si el parque ha sido reabierto)

Isla de Los Micos: siendo el Amazonas el lugar con mayor biodiversidad de primates del planeta, no es extraño pues, que en una pequeña isla los amos y señores sean monos juguetones y amigables. Cuatro especies de primates conformados en más de 5000 individuos, se pavonean a placer en un dominio de 450 hectáreas, custodiado de gigantescos árboles ideales para vivir las aventuras que deparan el canopy y el ascenso por sus centenarias cortezas.

Lago de Tarapoto: a hora y media de Leticia y media de hora de Puerto Nariño, se puede llegar a este hermoso lugar que es un fiel representante de la singular belleza del Amazonas. En el lago una de las actividades más significativas toma forma con la aparición de los delfines rosados y grises que emergen gráciles saludando a los visitantes.

También es posible observar gigantescos peces como el piracucú o estrechas formaciones de Victoria regia flotando apacibles sobre el lago. Surcando los dominios del lago, se pueden distinguir innumerables especies de flora y fauna, al igual que se pueden observar en sus riberas, pequeñas comunidades indígenas dedicadas a su vida apacible y la obtención de su sustento diario, sin perturbar el también apacible discurrir de la naturaleza.

Isla de Mocagua: a 60 kilómetros de Leticia, río arriba del Amazonas, encontrarás esta isla que alberga una importante porción de bosque tropical húmedo inundable, lagunas, arroyos, chacras, y diversas especies como el manatí, el caimán negro, el colosal piracucú, e innumerables y vistosas aves. La isla rica en flora y fauna, es un ideal para practicar el ecoturismo y navegar por sus cuerpos de agua, sin olvidar la experiencia enriquecedora de conocer las culturas que, desde hace siglos, conviven allí en paz y armonía con la naturaleza.

Reserva indígena Macedonia: a hora y media de Leticia, enclavada en las espesas selvas amazónicas, la comunidad indígena de Macedonia aguarda por los turistas para dar a conocer sus impresionantes habilidades con el trato de la madera y las tinturas naturales. Traducidas en refinadas artesanías, su ancestral arte representa diversas figuras de la naturaleza como plantas, animales y escenarios naturales. La reserva compuesta en su mayoría por ticunas se perfila como una muy buena ocasión para conocer de cerca muchas de las costumbres y tradiciones de esta mágica etnia; las danzas, los cultivos de sus chagras, su vida en comunidad, los aconteceres en sus malocas, son todos ellos indiscutibles complementos para que disfrutes y aproveches al máximo tu vista a Macedonia.

Corregimiento de Tarapacá: un asentamiento humano de preeminencia pluriétnica, rodeado de la gran belleza que sólo puede prodigar la Amazonía. Tarapacá es un corregimiento encantador que levanta innumerables casitas rusticas trazadas por calles sin asfalto, y coronadas por un ambiente natural donde perviven ancestrales costumbres.

Lagos de Yahuarcaca: remontando las aguas del Amazonas, a dos kilómetros de Leticia, los lagos de Yahuarcaca son espléndidos cuerpos de agua atiborrados de vida vegetal y de incontables especies que hallan sustento bajo su superficie o en sus riberas. Un buen bote o kayak es el vehículo ideal para recorrer la calma de los límpidos lagos y extasiarse con las impresionantes figuras que se erigen cerca de sus orillas; impresionantes árboles de tupido follaje forman techumbres naturales y en ellos, conciertos de coloridas aves tienen lugar durante todo el día. Tal vez con algo de suerte y según la época del año, pueda observarse una silueta rosada bajo la superficie: los delfines rosados suelen visitar las aguas de los lagos en busca de tranquilidad y alimento.

 

Otros sitios de interés

Municipio de Puerto Nariño: a 80 kilómetros de Leticia se encuentra la segunda localidad habitada en importancia del departamento del Amazonas. Un municipio enclavado en una rica vegetación y flanqueado por diversos ríos que son hogar de especies tan peculiares como los delfines rosados. Puerto Nariño es un municipio en el que cohabitan diversas etnias y que levanta sus moradas rusticas y afables trazadas por callecitas primorosas. La tranquilidad y el buen hacer de las manos de sus artesanos, son por regla general los acontecimientos habituales en el día a día del pueblo. Si visitas el lugar no olvides hacerte de un buen conjunto de artesanías que serán un excelente obsequio o recuerdo de tu viaje.

Museo etnográfico del hombre amazónico: un pequeño museo ubicado que recoge en su inventario, un sinnúmero de objetos representativos de milenarias culturas amazónicas como lo son los yucuna, huitoto y ticuna. En el museo tendrás ocasión de observar piezas artesanales que guardan una estrecha relación con la vida cotidiana de estas culturas, la recolección de alimentos y la caza de animales.

Parques Santander y Orellana: antes de iniciar la extraordinaria aventura hacia las espesas selvas amazónicas, estos dos parques se constituyen en un buen abrebocas natural para que vayas apartando de ti las imágenes rígidas y grises de las grandes ciudades. Los parques son centro de diversas actividades locales: los habitantes de la zona buscan sus sombras para tertuliar, hallar el descanso y goce de las tardes que se engalanan con los cientos loros que se posan en las floridas copas de los árboles y deleitan al público con su dulce algarabía.

Jardín botánico y zoológico: situado en la Avenida Vásquez Cobo de Leticia, el jardín botánico y zoológico es un lugar clave para conocer algunas muestras importantes de la fauna y flora del Amazonas; una maravillosa antesala natural que te permitirá vislumbrar la majestuosidad que te aguarda en las selvas y riberas amazónicas.

Municipio de Tabatinga: Leticia y Tabatinga se encuentran tan cerca, que nadie sospecharía que ambas poblaciones están separadas por la línea imaginaria limítrofe entre Colombia y Brasil. Es indudable que Tabatinga es un paso obligado para conocer un poco más de los aconteceres humanos en la gran selva y, de paso, para entender las tradiciones y costumbres del lado colombiano. Cruzando unas cuantas calles podrás experimentar la sensación de deambular entre dos mundos, que aunque limitan por una convención política y geográfica, comparten estrechos lazos lingüísticos, gastronómicos, culturales, económicos y naturales. No hay entonces porqué perderse de esta maravillosa oportunidad, para conocer y vibrar con la riqueza, amabilidad y sabor del lado amazónico brasileño.

 

Actividades

Viajes en canoa: la mayor cuenca hidrográfica del mundo te invita a surcar su infinito entramado de ríos, ciénagas, selva inundada, y por supuesto, el rio más célebre y largo del planeta. Contrata los servicios de un guía local y de su embarcación y contempla las limpias aguas que son cortadas apaciblemente por la lancha o chalupa. Los alrededores son toda una fiesta de verdes y ocres, pintados en ancestrales y gigantescos árboles que crecen muy cerca de sus orillas, hogar predilecto de cientos de aves y sustento para incontables especies. Cada tramo surcado te llevará a un nuevo escenario cargado de infinitas posibilidades: cuadros selváticos pletóricos en vida y color, nicho ancestral de mágicos y pacíficos pueblos.

Caminatas por senderos ecológicos: que mejor lugar para planear caminatas ecológicas que la selva más vasta del planeta. Los senderos ecológicos amazónicos son una apuesta segura para disfrutar de una exuberante vegetación, de música natural orquestada por un sinfín de especies, y de un aire puro cargado de fragancias inolvidables, características que desde luego no tienen semejante en ningún otro lugar del planeta. De la mano de guías locales que conocen al dedillo los vericuetos y secretos de la selva, gozarás en toda su magnitud de la extraordinaria belleza del Amazonas; no te imaginas lo que la selva y sus efluvios diáfanos y saludables pueden hacer por tu cuerpo y alma.

Etnoturismo: durante milenos la imponente fortaleza verde amazónica ha sido el hogar de diversos pueblos que en agradecimiento a la generosidad de la naturaleza, observan uno de los respetos más loables que se puede ofrecer a una madre. En el corazón de la selva, o a la ribera de los ríos y afluentes del Amazonas, estas culturas levantan sus particulares asentamientos, amables con los visitantes y dispuestos a compartir sus conocimientos. Al calor de hogar de una maloca, podrás conocer más de cerca sobre los muchos aconteceres diarios de sus vidas: conoce su gastronomía, tradiciones, sentires, y arraigadas creencias. Una experiencia que te dará una renovada perspectiva acerca de la importancia de la vida, la naturaleza y el respeto por otras formas de pensamiento.

Avistamiento de especies únicas: no existe en el mundo un lugar tan biodiverso como la selva amazónica, hogar de extraordinarias especies endémicas de las que podrás ser testigo. Por encima de las copas se balancean cientos de primates de todos los tamaños y colores, al igual que podrás escuchar el bullicio orquestado por cientos de aves; los delfines rosados son únicos en su tipo, y a lo largo y ancho del Amazonas se deslizan tranquilos y juguetones. La victoria regia flota en estrechas formaciones sobre los lagos circunvecinos, es considerada la flor de loto o nenúfar más grande del planeta. El piracucú es uno de los peces de agua dulce más grandes que te puedes imaginar, su monumental aspecto es tan célebre como su sabor. Las pirañas, deben su mala fama a su extrema voracidad y a su fila de temibles dientes puntiagudos, aunque su prontuario finaliza una vez es servida en deliciosos platos locales. En fin, la larga lista sería improbable de condensar en pocas líneas, pero te extendemos esta información para que tengas una idea somera de la extraordinaria oportunidad que tendrás al observar especies únicas en su tipo.

Canopy y escalada: los centenarios arboles del Amazonas son testigos imponentes y silenciosos de los infinitos aconteceres de la selva. Las formas colosales de sus troncos y sus alturas de vértigo se constituyen en recias oportunidades para la escalada y para divisar la gran vastedad amazónica por encima de sus tupidos doseles. Tirolesas largas que conectan uno y otro árbol sirven para rasgar el viento y sentir la adrenalina correr por tus venas. Plataformas dispuestas en lo más alto, te darán una panorámica privilegiada para avistar las infinitas especies de aves que surcan los cielos y se posan en las ramas amazónicas. Tu encuentro con estos ancestrales seres vivos, pondrá en perspectiva su gran importancia para la vida en todo el planeta.

Visita los asentamientos humanos: las cabeceras municipales, poblaciones y corregimientos del trapecio amazónico, son importantes focos de intercambio cultural y económico. La riqueza en la lengua, las tradiciones y la gastronomía se manifiestan de manera clara e incontrovertible. Tu visita a estos lugares será una experiencia inolvidable que te permitirá conocer cómo discurre habitualmente la vida en medio de uno de los parajes más místicos y difíciles del planeta.

Las coloridas y alegres fiestas de la Amazonía colombiana, revindican valores tradicionales y refrendan la larga historia del hombre amazónico, que ha sabido convivir con los poderosos actores naturales de estos dominios, sin alzar indebidamente su brazo contra la hospitalidad que este reino selvático prodiga. También en estas fiestas se estrechan los lazos culturales de los países hermanos, con los que se comparte esta insólita riqueza natural, unión que por cierto, busca preservar la célebre hermandad de la triple frontera y fortalecer los principios de respeto y salvaguarda por los maravillosos recursos del Amazonas.

Cumpleaños de Leticia: El 25 de abril la ciudad celebra su cumpleaños como ciudad joven de Colombia. Diferentes eventos culturales y deportivos, acompañados de la música local y de muestras gastronómicas, se dan cita por estos días para conmemorar la fecha.

Feria piscícola del Amazonas: cada año durante la Semana Santa reconocidos piscicultores de la triple frontera se reúnen para exponer lo mejor de los peces que ofrecen las corrientes dulces amazónicas. Es un importante evento de integración cultural y económica donde se comparten los secretos del oficio, las nuevas tendencias, y donde se afianzan los lazos comerciales entre el gremio.

Fiesta de San Pedro: los colonos del interior del país que tienen arraigo en Leticia, se reúnen en julio para celebrar estas fiestas en una demostración de cohesión social y cultural. El reinado del bambuco, desfile de carrozas, música y muestras gastronómicas de cada colonia, son sólo algunas de las actividades que componen esta tradicional festividad.

Festival de la Confraternidad Amazónica: hace ya casi 30 años tuvo nacimiento el Festival de la Confraternidad Amazónica, con miras a la integración de tres naciones (Perú, Colombia y Brasil), representadas en los habitantes de la cuenca Amazónica. El encuentro multicultural se desarrolla en Leticia en el mes de julio. Dicho evento fomenta los valores tradicionales y afianza los lazos de hermandad entre los pueblos, demostrando que en el trapecio amazónico todos son un sólo pueblo. Para homenajear esta fraterna alianza fundada en el respeto, la convivencia y el apoyo mutuo, los anfitriones e invitados se manifiestan a través de su gastronomía, eventos deportivos, muestras literarias, artesanales, musicales y certámenes de belleza.

Triatlón Internacional de la Selva: un exigente certamen deportivo que reúne a curtidos deportistas de todo el mundo, dispuestos a dejarse la piel en escenarios tan exóticos y agrestes como lo son las selvas amazónicas y sus ríos. Cada año, simultáneamente con el Festival de la Confraternidad Amazónica, hombres y mujeres de voluntad de acero, se enfrentan a las durísimas condiciones que impone la selva, para solventar extensos tramos de agua y tierra que van desde el territorio peruano hasta el brasileño.

Festival Internacional de Música Popular Amazonense Pirarucú de Oro: el 28 de noviembre se dan cita las diferentes culturas fronterizas y aborígenes, que bien es sabido, no distinguen entre fronteras y comparten estrechos lazos de fraternidad representados en sus similares tradiciones y música. El festival hace honor y homenaje al piracucú, el pez emblemático del río amazonas e importante especie para la vida humana en el gran río y sus riberas.

Desfile de muñecos de año nuevo: el 31 de diciembre los leticianos se olvidan del estrés y la seriedad de la vida, saliendo a las calles con gran alborozo y arrojando harina a quien encuentren a su paso, a la vez que los populares muñecos inician su recorrido por las principales calles, reflejados en ellos las figuras más representativas de la región o aquellos personajes que en lo corrido del año, fueron noticia a nivel nacional. Una alegre festividad para despedir con entusiasmo el año viejo y recibir con muy buenas energías el Año Nuevo.

 

  • Hazte de un lugar por encima del dosel en Tanimboca; trepa por uno de los altos árboles, y en la seguridad de una plataforma, vislumbra el maravilloso paisaje que se abre ante tus ojos.
  • Ten presta tu cámara fotográfica, cada resquicio de la selva es una sorpresa irrepetible para registrar; querrás en tu regreso revisar todos los pormenores impresos en tus fotos.
  • Deléitate con la privilegiada mesa amazónica; en ningún lugar del planeta podrás volver a sentir la exquisitez y textura de su exótica culinaria.
  • Convive por una noche con los nativos bajo el amparo de una maloca, epicentro cultural y simbólico, donde se tejen las más diversas historias, anécdotas y se comparten los secretos de la Amazonía.

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