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Popayán

Recortada de la historia, sobreviviente al tiempo y a las calamidades, Popayán es merecedora de un capítulo aparte. Sobre los 1760 msnm el valle de Pubenza acoge en su seno a una de las ciudades con mayor historia de América Latina: “La Jerusalén de América”, “Ciudad blanca”, “Ciudad culta”, “Ciudad fecunda”, “Ciudad procera”, una ciudad con tan variables apelativos como rica en historia y en arquitectura.

La capital del Cauca es definitivamente un lugar privilegiado en historia, cultura y geografía. En el suroccidente colombiano alza su majestad, esta ciudad con más de 400 años de historia, merecedora de un sinnúmero de reconocimientos nacionales e internacionales por la conservación de su casco antiguo y por el mantenimiento de sus amplias y profundas tradiciones. Fundada en 1537 la ciudad ha sobrevivido a serios embates de las fuerzas naturales, poniendo a prueba su temple, coraje y su capacidad para levantarse de las ruinas. Reconstruyéndose a sí misma, una y otra vez, pero sin perder de vista su legado, rindiendo homenaje a su tradición y conservando su importante centro histórico como fiel testimonio de su grandeza e importancia para la Corona Española como para los procesos de la Independencia colombiana.

Popayán acunó en el corazón de su historia a un increíble número de presidentes nacionales, abundantes hombres versados en las letras y ciencias e ilustres personajes de la época neo granadina. Y esto no hace más que constatar que en Popayán, reside buena parte de la historia colombiana que va desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Estas cualidades de fecunda ilustración se ven aderezadas por su magna presencia, aspecto fácilmente observable en cada centímetro del casco viejo. Es entonces innegable que este rincón de la historia colombiana se negó a cederle paso al tiempo, manteniéndose con su regia estampa de antaño, para asombrar a todo tipo de visitantes y permitirles bucear en las corrientes de un pasado centenario, lleno de esplendor y épicas historias.

En América, todo mundo es Popayán”, decía el visitador de la Corona, Don Policarpo del Pando… ¡Sé tú también parte de Popayán!

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Por vía aérea: desde Bogotá, en el Aeropuerto Internacional El Dorado toma un vuelo que te llevará al Aeropuerto Guillermo León Valencia en la ciudad de Popayán, capital del departamento de Cauca.

Distancia aproximada: 596 kilómetros.

Tiempo de vuelo: 40-50 minutos aprox.

 

Por tierra: el viaje por tierra desde Bogotá es largo y requiere de planeación si llegas en auto particular. Puede tomarte algunas horas de tiempo, pero estás horas en carretera se ven eclipsadas por los fantásticos paisajes que atestiguarán tus ojos.

Santiago de Cali es otra de las grandes metrópolis más cercanas a Popayán. Por tierra, puedes tomar la carretera Panamericana (125 Kilómetros). En esa misma línea, algunas otras ciudades cercanas son Pasto (279 Km.), Pereira (369 Km.) y Medellín (591 Km). Las poblaciones del Departamento del Cauca más cercanas a la capital son el Tambo y Silvia, promediando los 40 kilómetros de distancia.

                                                              

 

  • El centro histórico de Popayán ha sobrevivido, contra todo pronóstico, a desastres naturales y a los embates de la modernidad. Cuida de este patrimonio colombiano; cada centímetro del centro histórico merece el debido respeto y conservación por parte del visitante.
  • El turismo de naturaleza es un imprescindible en tu viaje a Popayán. Prepárate para disfrutar de un derroche de belleza en selvas tropicales húmedas, montañas, páramos y ríos.
  • Asegúrate de estar en muy buenas condiciones físicas para realizar actividades en las inmediaciones naturales.
  • Muestra respeto por la diversidad cultural y las tradiciones religiosas de los payaneses.
  • Si prácticas senderismo no olvides seguir las indicaciones del guía; no te pierdas del grupo y sólo dirígete por los senderos autorizados y claramente delimitados.

 

Vestuario recomendado

  • Lleva prendas abrigadas y zapatos cómodos para que recorras el centro histórico y atravieses los innumerables senderos naturales de las afueras de Popayán.
  • También prepara una indumentaria ideal para disfrutar de la naturaleza caucana: lleva impermeables, ropa térmica, pasamontañas, abrigos y botas para cruzar zonas cenagosas y escarpadas. No olvides llevar alimentos de alto contenido calorífico.

Con la naturaleza

  • No arrojes basuras en parques naturales y zonas rurales. Cuida del delicado equilibrio natural de los páramos
  • Respeta toda forma de vida local. No intentes extraer especies de flora y fauna de sus hábitats naturales.

La riqueza culinaria de Popayán no tiene igual. Su mesa es referente de historia y de habilidad para sumar los ingredientes más inesperados a los platillos más habituales. Esta calidad de cocina única, la ha hecho consignataria de honorable título otorgado por la Unesco: Ciudad Gastronómica de la Humanidad. De tal suerte, la ciudad configura una mesa extraordinaria, con gran variedad de platillos a un precio al alcance de todos los bolsillos.

Sopa de carantanta: la carantanta es un insumo culinario de gran aceptación entre los caucanos, su historia se remonta a casi todos los pueblos andinos desde épocas inmemoriales, y pervive hasta nuestros días gracias al amor caucano por sus tradiciones ancestrales, dentro las que no se puede olvidar el legado de la cocina aborigen. El residuo del cocido de maíz que queda pegado a la olla o sartén, sirve para sinnúmero de preparaciones y, en este caso, para preparar una sopa muy original. Quien visite Popayán no debiera por motivo alguno, dejar de probar uno de los platos más emblemáticos de la ciudad, arraigado profundamente en la historia, memoria y corazón de cada payanés.

Cuscús: también conocido como sango, el cuscús es otra de esas fabulosas sopas, producto de la infinita creatividad gastronómica de los caucanos que supieron apropiarse de un plato de la época colonial, para adaptarlo a la realidad culinaria de las tierras caucanas. Este plato de celebridad mundial en Popaýan se prepara a base de maíz molido, papas y yuca.

Tamal payanés: el tamal de Popayán tiene su propia “marca registrada”. En la capital caucana, el popular cocido de carne, verduras y masa de maíz envuelto en hoja de bijao, alcanza nuevas cuotas de calidad y sabor. También conocido como “tamal de pipián” esta preparación se diferencia de las de otras regiones por su tamaño más pequeño y por la incorporación del pipián a los ingredientes clásicos. No dejes de probar este emblemático platillo, tu visita no podría estar completa sin degustar de esta pequeña delicia.

Plato de Nochebuena: una fiesta de colores y sabores, muy acorde con la mágica celebración. El plato de nochebuena payanés es un plato diverso, sin semejante alguno. Su ingenio y abundancia data de siglos atrás cuando los colonos fusionaron a sus respectivos platos navideños elementos gastronómicos del Nuevo Mundo. Sus componentes básicos son el manjar blanco, porciones de fruta tales como brevas, coco, piña, ajíes dulces, naranjas etc., sin olvidar los hojaldres, las rosquillas y los crocantes buñuelos. Un destacado regalo de nochebuena para compartir en familia y amigos.

Aperitivos: el maíz como base de la alimentación aborigen, destaca en los innumerables aperitivos que se pueden disfrutar en Popayán. La carantanta, el aplanchado, las empanadas de pollo y de pipián, envueltos de maíz, ullucos, entre otros, hacen parte de una amplia oferta de pequeñas exquisiteces para disfrutar una tarde cualquiera.

Postres: los postres en Popayán durante años vienen cautivando a propios y extraños con su increíble sabor y su infinita variedad. Hasta dignatarios reconocen la increíble alquimia que hay detrás de un postre para que el paladar experimente toda una fiesta de sabor: muestra fidedigna de ello, lo encontramos en el muy célebre postre Eduardo Santos, postre diseñado especialmente para deleitar al ex presidente del mismo nombre, quien visitó la ciudad con motivo de la celebración de su centenario en el siglo XX. De entre las dulces joyas culinarias también destacan aquellas con ingredientes que muy seguramente los milenarios pobladores tuvieron a bien aprovechar con sabiduría. Señalamos la torta de banano, el pastel de arracacha, brevas encaladas y el imprescindible cholado.

Bebidas: una amplia oferta de bebidas tiene la ciudad de Popayán para disfrutar en compañía de platos fuertes, aperitivos, o sencillamente para acompañar una tertulia o una alegre noche en la que se requiera de un poco de licor de la zona. Champús, lulada y jugos naturales de la región son perfectos para degustar platos típicos. Chicha de piña y guarapo, bebidas fermenta das de la cascara de piña y del jugo de caña de azúcar respectivamente, son ideales para pasar una animada tertulia.

 

Popayán decididamente es una ciudad encantadora. Su centro histórico satisface generosamente los sentidos de quienes, como observadores privilegiados, pueden contemplar cada faceta y centímetro de unas edificaciones que son grandiosos testimonios de la historia. Y si tales detalles no son suficientes, en las afueras de Popayán el visitante encontrará la inspiración de la Creación en una naturaleza exuberante y repleta de maravillosas formas de vida.

Plaza Principal: la plaza o parque Caldas es el espacio fundacional de la ciudad y lugar predilecto para que los más reconocidos y anónimos personajes, tengan un sitio de solaz en medio de frondosos árboles y así disfruten de la fresca tarde. Durante siglos la Plaza Principal ha sido testigo de innumerables hechos históricos, catástrofes naturales y todo tipo de transformaciones arquitectónicas que también la han permeado, transformándola hasta lo que es hoy: una hermosa plaza en la que todos quieren pasar una tarde. A inicios del siglo XX la antiquísima pila colonial de la plaza fue remplazada por la escultura del prócer Francisco José de Caldas, que aún se mantiene en pie con rasgos valerosos y orgullosos. Vale la pena señalar que en años recientes la plaza fue intervenida para ofrecerle algunas restauraciones y tomar medidas en torno a su conservación como patrimonio payanés, destacándose entre estas medidas, la prohibición de tráfico vehicular en las calles de su cuadricula, dando así, prevalente lugar a la movilidad peatonal y la ausencia del ruido automotor.

Palacio Nacional de Popayán: oriundo de Popayán, el arquitecto Hernando Gonzales Barona ejecutaría magistral, la construcción con tintes italianos del Palacio Nacional de Popayán, que hoy funge como edificio administrativo de la capital del Cauca. Cada faceta del palacio que se eleva hacia los cielos payaneses, es finamente cuidado: se percibe el mimo y refinamiento desde su acceso por la plazoleta donde descansa un monumento al general José María Obando, hasta en sus ventanas, portales, columnas y juego de arcadas.

Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Asunción: los contornos oblicuos de la cúpula se constituyen en icónico referente de la ciudad, elevándose sobre los 40 metros de altura, el campanario puede observarse por encima de muchos de los edificios locales. Pero es la Torre del Reloj la que se consolida en el tangible emblemático de los payaneses. Ambas estructuras hacen parte de la catedral, que es sin duda alguna, uno de los edificios más destacados del centro histórico de Popayán, siendo visitada por miles de visitantes al año que no salen de su asombro ante la imponente belleza que tienen frente a sus ojos.

La actual y majestuosa estructura, ubicada en un costado del parque Caldas, en sus inicios denotaba austeridad, pero para el año de 1609 se iniciarían una serie de reformas, habida cuenta de cambios arquitectónicos necesarios y de otros urgentes, producidos por cataclismos como el terremoto de 1736 y el de 1983. De estas reformas nos quedan exquisitos trazos en mampostería que perviven hasta nuestros días, siendo la catedral un bello ejemplo del estilo arquitectónico neoclásico.

Iglesia de San José: bajo los amplios cielos azules de la capital caucana, se eleva la figura grácil de un importante recinto espiritual payanés. Declarada Monumento Nacional en el año de 1996, la iglesia de San José es un tesoro entre la maravillosa colección arquitectónica de Popayán. Desde mediados del siglo XVIII las limpias facetas de la iglesia vienen sorprendiendo a los observadores con su heterogéneo estilo que bordea entre la expresión jónica y el barroco.

Iglesia de San Francisco: el principal exponente arquitectónico del barroco neogranadino tiene nombre propio. La Iglesia de San Francisco es una imponente estructura que no tiene parangón en el ámbito estructural de Popayán: su fachada y campanario, por naturaleza, bastarían para dar cuenta de la belleza de la iglesia. Pero es en su interior donde se evidencian y convergen las más ricas manifestaciones de siglos de historia y corrientes artísticas, ornato que es el más célebre dentro de todos los templos de la ciudad. Y son estos detalles los que, desde luego, han erigido al recinto espiritual como una de las iglesias más bellas e importantes de Colombia, valiéndole en el año de 1996 el título de Monumento Nacional.

Otras Iglesias: los edificios religiosos en torno a los que gira el profundo fervor cristiano de los payaneses, hacen parte de una casi innumerable serie de joyas arquitectónicas. Cada una de estas iglesias ha sobrevivido al paso de la historia, al inexorable encuentro con cataclismos y a las tentativas de cambio hacia un modelo acorde con las tendencias arquitectónicas modernas. Rasgos especiales, que consolidan a las iglesias locales como gemas de inestimable valor y como importantes referentes culturales e históricos para la vida del payanés contemporáneo.

Poco menos de un par de siglos tiene de historia la fundación y construcción de la iglesia promedio en Popayán, mencionamos entonces algunas de las más destacadas en orden cronológico y con su correspondiente año de fundación: Ermita de Jesús Nazareno (1546), Iglesia de San Juan de Yanaconas (Siglo XVI aprox.), Santuario de Belén (1681), Iglesia de La Encarnación (1698), Iglesia del Carmen (1729), Capilla de San Juan Bautista de Puelenje (siglo XVI aprox.), Iglesia de la Ximena (1864) etc. El catálogo se sospecha tan amplio que difícilmente otra ciudad de las Américas podría contestar con autoridad a dicho abolengo arquitectónico. Así pues, al visitante sólo le resta de invertir buena suma de su tiempo y preparar sus sentidos para hallarse frente a una experiencia memorable.

El Humilladero: doce arcos de medio punto y columnas toscanas sostienen uno de los puentes más hermosos del país, emblema incontestable de los payaneses. levantado en el año de 1873, este precioso puente de calicanto debe su nombre a la accidentada y difícil topografía de la zona que convertían el tránsito de carretas, hombres y bestias en toda una pequeña proeza. De la época, y como solución al predicamento para llegar al centro de Popayán, nos queda legada una estructura de 240 metros de largo y 5 metros de ancho, flanqueada por farolas que le dan ese aspecto señorial muy bien conservado en el tiempo. Nada mal estaría darse una vuelta por el puente, transitar por encima de él o tomarse una foto de rigor muy cerca de sus columnas.

Hacienda Calibío: en cada muro y rincón de la hacienda se transpira tradición historias y leyendas. Muy querida por los payaneses por su belleza, valor histórico y arquitectónico, la hacienda se ubica en las inmediaciones de Popayán y se haya en pie con todo su esplendor desde finales del siglo XVIII, exhibiendo orgullosa, toda una fachada e interior construidos con materiales de la época, que se conservan como registro fidedigno de algunas de las técnicas de construcción de la Popayán colonial. En sus amplios espacios verdes periféricos e internos, como en sus corredores, habitaciones y espacios sociales, la hacienda resguarda viejas historias de las que vale la pena destacar la de José Hilario López, quien en lucha independista (Batalla de Calibío) fuera herido y posteriormente salvado por un esclavo, dignísimo acontecimiento que quedaría labrado con letras de fuego en el corazón del guerrero joven, quien en adelante lucharía por la abolición de la esclavitud.

El Panteón de los Próceres: los amantes de la historia (como para todos aquellos que quieran cruzar la frontera del presente hacia el pasado y sentir un poco de la vieja gloria) encontrarán en el Panteón de los Próceres el lugar perfecto para sus propias ensoñaciones. El edificio se eleva orgulloso con una fachada regia de estampa corintia, en su interior, no menos fastuoso, descansan placas conmemorativas, bustos de figuras egregias de la Patria y buen número de urnas con cenizas de próceres colombianos de los que destacamos a Camilo Torres, José María Obando, Tomás Cipriano de Mosquera, José Hilario López, Francisco José de Caldas, Julio Arboleda Pombo, Miguel Montalvo, Froilán Largacha, el Obispo Pedro Antonio Torres, etc. Así pues, quien desee conocer la historia payanesa y desde luego, la historia colombiana, no debiera perderse una visita a este importante atractivo de La ciudad blanca.

Museos: Popayán es tierra de cultura y arte, su espléndida historia se ha quedado prendada en casonas coloniales acondicionadas para todos los menesteres que reclaman de la expresión humana, la plasticidad y la conservación de las tradiciones y la soberbia historia colonial y republicana. En estos recintos con siglos de historia a cuestas, donde pasaron sus vidas familias de alto linaje, tienen albergue manifestaciones artísticas tan diversas como el arte colonial, religioso y contemporáneo, al igual que se pueden encontrar los efectos personales de figuras preeminentes de la historia colombiana y elementos del diario vivir de pueblos prehispánicos. No dejes de darte una vuelta por la Casa Museo Negret, la Casa Museo Mosquera, el Museo Iberoamericano de Arte Moderno, el Museo Arquidiocesano de Arte Religioso y el Museo de Historia Natural, uno que te deparará un entretenido paseo por la flora y fauna nativa.

 

En las afueras

Volcán Puracé: a 22 kilómetros de Popayán, se levanta sobre la Cordillera Central una montaña de 4646 msnm. Coronado de nieves perpetuas el volcán mira con altivez por encima de un paisaje verde, donde predominan los páramos, la selva tropical húmeda y los cuerpos de agua de una pureza inigualable, dentro de los que se destacan, lagunas termales que son toda una delicia para propios y extraños. Un viaje hacia el Puracé es una experiencia que acerca al humano hacia la perfección; un encuentro con una naturaleza virgen y con asentamientos de centenarias culturas. Quien gana su cima, tras una exigente escalada, obtiene como recompensa la imponente panorámica de la Cadena Volcánica de los Coconucos. La frutilla del postre la puede representar el avistamiento de una especie única en su tipo: es posible, y con algo de suerte, contar con la presencia del majestuoso cóndor de los Andes surcando sus dominios.

Morro del Tulcán: entre el año 100 y 500 a.C. culturas prehispánicas se enseñorearon de estos dominios. A primera vista, quienes descubrieron el morro, creyeron encontrarse con una pirámide. Lo cierto es que es una elevación natural, que por su particularidad llamó la atención de sus milenarios habitantes, los valiente y feroces pubenenses, quienes la aprovecharon para sus rituales y cultos, adosando en sus laderas distintos ladrillos en tanto apasionaban la tierra. Por tanto, el Morro del Tulcán es importante evidencia arqueológica, que arroja significativas luces sobre la vida y hábitos de comunidades indígenas del llamado período de las “Sociedades Cacicales Tardías”. Hoy en día, en la pirámide truncada del morro se encuentra una estatua ecuestre de casi un siglo de historia que fue levantada durante la conmemoración de los 400 años de historia de la ciudad, en honor al conquistador Sebastián de Belalcázar, fundador de Popayán.

 

Actividades

Una visita a Popayán es un viaje romántico y épico, una experiencia única para los sentidos a través del tiempo que se ha detenido en calles, plazas, casonas, edificios religiosos y de gobierno. Lejos de las grandes ciudades, de sus rascacielos y autopistas modernas, en Popayán aguardan diversas actividades que giran alrededor de uno de los centros históricos mejor conservados de América. La historia, la cultura, la gastronomía y la espectacular naturaleza caucana, comulgan muy bien para brindar un variado catálogo de actividades.

Una noche en el casco antiguo: la ciudad se transforma, los habitantes saben que la magia del día se mantiene en las templadas horas nocturnas. No cierran sus ojos, embrujados por ese hechizo de época, fielmente reflejado en el resplandor argentado de la luna y el ámbar de las luces artificiales que saben entremezclarse muy bien, para darle un aire de majestad a los imponentes monumentos y edificios payaneses. Se recrea entonces, un momento perfecto para que tus pasos tengan otra visión de La ciudad blanca, momento de dar un paseo romántico y tener lista la cámara para plasmar una historia detenida en el tiempo.

Turismo religioso: en la llamada “Jerusalén de América” se celebra la Semana Santa más antigua del continente. Y este es sólo uno de esos detalles que constituyen a Popayán en una ciudad preponderante para el turismo religioso. Sus otras características tienen mucho que ver con su historia colonial y el asentamiento de diversas Órdenes religiosas como franciscanos, agustinos, betlemitas, dominicos, entre otras. De igual forma, no podría escaparse la mención de la regia arquitectura de la ciudad que ve reflejado su fervor en la impresionante cantidad de iglesias y capillas por habitante, siendo ésta, una de las urbes más católicas de América. Aunque claro está, no hay que ser devoto de la confesión cristiana, para que por igual, se pueda disfrutar de la belleza arquitectónica y de la riqueza cultural e histórica que ofrece la capital del Cauca.

Contacto natural: avistar aves tan majestuosas como el cóndor de los Andes, o descubrir con tus propios ojos, primorosas especies como el oso de anteojos, son algunas de las sorpresas que te deparan las inmediaciones naturales de Popayán. La privilegiada ubicación del departamento del Cauca le brinda a Popayán, la cercanía con cadenas montañas colmadas de una increíble biodiversidad y de una gran importancia hidrográfica. Prácticas como el senderismo, el avistamiento de aves y el ecoturismo se viven a plenitud en los impresionantes dominios del Parque Natural de Puracé, donde el aire es purificado por las densas formaciones boscosas y donde las propiedades medicinales de las aguas termales son todo un regalo para el espíritu y el cuerpo. En el Parque, senderos de varias horas en medio de la espectacular naturaleza se constituyen en un auténtico reto para el estado físico, siendo sus innumerables trayectos, oportunidades imperdibles para que te regales un momento de paz, tranquilidad y ejercicio. Y que mejor remate de una aventura ecológica que ascender hacia el volcán Puracé, coloso natural que recibe cientos de visitantes por año en busca de extasiarse con la paz de su cima y la belleza de sus alrededores.

Etnoturismo: la diversidad cultural payanés se debe en buena medida a sus raíces aborígenes, donde convergen culturas como las paeces, los coconuco, yanaconas y guambianos, entre otros pueblos. En el casco urbano puede tenerse conocimiento de muchas de estas comunidades, aunque es en las áreas rurales y montañosas donde los asentamientos indígenas arrojan fuertes luces de lo que podría haber sido, hace siglos, la vida de estos antepasados caucanos. Sus ancestrales costumbres se evidencian hoy en día en su forma de vestir, en su gastronomía y en el profundo respeto que observan por la naturaleza, siendo todo ello una fuente importante de conocimientos acerca de las tradiciones, modo de vida y visiones de mundo de estas etnias. Como puedes ver, si de conocimiento intercultural se trata, Popayán ofrece con generosidad la oportunidad de aprender y reconocer nuevas formas de vida y pensamiento.

Descubre una joya del Pacífico: no hay porqué olvidar que el departamento del Cauca tiene por vecino al poderoso océano Pacífico. A 35 kilómetros de la costa caucana, flota un paraíso natural donde una increíble biodiversidad vive sus días en completa tranquilidad. Partiendo desde Popayán hacia Guapi, y de Guapi, abordando una lancha, los afortunados viajeros se pueden acercar a una de las islas más misteriosas y hermosas del Pacífico colombiano.

Gorgona es una isla oceánica de impresionante belleza, colmada de especies marinas increíbles, una fauna espléndida y aves migratorias que eligen su territorio para anidar. Agasajada por la música del vaivén de las olas de un mar inquieto, en Gorgona el visitante se extasía con senderos naturales que se abren paso entre las florestas exóticas y las playas solitarias; sus zonas de buceo son apetecidas no por pocos, allí, bajo las encrespadas olas del Pacífico, reinos submarinos aguardan con habitantes de múltiples formas y tonalidades. Es como un sueño, Gorgona es un lugar virgen donde los colores y las sinfonías naturales se mezclan para ofrecer a los ojos humanos una pieza de arte inigualable.

Cultura y entretenimiento: Popayán es una ciudad culta, cuna de próceres poetas e ilustres personajes. Sus habitantes, a través de los siglos, han demostrado un especial interés por el conocimiento de la historia, e inquietos como son, se han mostrado esmerados por el cultivo de las artes. Y es así como hoy en día Popayán se erige en epicentro cultural de la región. Sus museos, calles, auditorios y salas de exposición, reúnen en una semana cualquiera, infinidad de actividades dentro de las que se destacan conversatorios, talleres, recitales, importantes congresos, festivales y puestas en escena de las más diversas obras. Todos estos espacios culturales, enmarcados por la épica historia payanesa y su preciosa arquitectura, acogen actividades tan diversas como el cine, el teatro, la danza, las muestras artesanales, el folclor y la tradición local, para que el visitante pase provechosas horas enriqueciéndose con la rica cultura payanesa.

Las festividades de Popayán te acercarán al encuentro de grandes emociones con profundos contrastes. En un momento dado puedes estar lleno de harina en el rostro, compartiendo alegremente con los locales de su festival, luego, puede que tengas un semblante muy serio, con el corazón contrito y rebosante de emoción ante las procesiones y la música clásica, para después, dejarte seducir por el buen cine y la exquisita gastronomía de Popayán.

Carnaval de Pubenza: en enero se vive en Popayán un carnaval que, por sus estrechas semejanzas, recuerda al de Negros y Blancos celebrado en la ciudad de Pasto. Este festejo de raíces antiquísimas es un homenaje a la pluralidad racial del Cauca. Hace siglos, cuando los esclavos necesitaban un lenitivo para afrontar su triste realidad, acudían a las danzas, al canto y la alegría para exorcizar los vejámenes de la esclavitud, así pues, los payaneses manteniendo vigente ese carácter de poner buena cara a los malos tiempos, se lanzan a las calles en vivas muestras de espontaneidad, color, algarabía y buena música.

Los habitantes de cada localidad de las zonas urbanas y rurales se exigen a fondo para preparar su carroza y elegir a la joven más bella, que los representará en el Reinado Simpatía Juvenil, en una actividad que une a los vecinos de veredas y barrios en envidiable muestra de sana convivencia, cohesión social y conservación de las profundas tradiciones caucanas. El festival es una inestimable ocasión para que hagas parte de esta alegría general y de paso te sumerjas en la cultura e idiosincrasia de los payaneses, viviendo con intensidad las diferentes muestras culturales, comparsas, desfiles de carrozas y silleteros, concursos de chirimías, conciertos musicales de los mejores exponentes de los géneros populares y tropicales de Colombia, y la muy especial gastronomía payanesa.

Conmemoraciones religiosas: las fiestas religiosas de Popayán tienen una larga historia, que no por nada las han hecho merecedores de ser consideras por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Semana Santa, la celebración del Santo Ecce Homo, del Amo Jesús de Puelenje y Navidad son sólo algunas de ellas. Por supuesto, de entre estas, destacamos la Semana Santa como la principal festividad a seguir. Y es que en una de las ciudades más religiosas de América, la Semana Santa se vive con increíble fervor acentuando sus infaltables procesiones que cobran prestigio y tradición desde el siglo XVI. A la luz moderna, los congregados asumiendo mucho respeto y devoción, acompañan las procesiones numerosamente, sosteniendo entre manos cirios encendidos, regalando a la escena un nuevo y solemne matiz.

 

Congreso Gastronómico: en septiembre se cocina con arte y tradición en la Ciudad blanca. Desde el 2003 han pasado por la ciudad los notables recetarios de distintos países latinoamericanos y europeos, reunidos todos ellos en este evento de gran importancia cultural para la capital caucana. Como “Ciudad Unesco de la Gastronomía” el compendio culinario payanés tiene mucho para ofrecer a propios y visitantes en este importante congreso, que destaca de entre muchos eventos gastronómicos que se celebran en Sudamérica, por su fuerte componente académico. La importancia del congreso para el presente y futuro de la mesa local y andina se ve reflejada en conferencias a cargo de los más autorizados chefs y muestras gastronómicas que exponen la mejor culinaria nacional, internacional y, desde luego, la culinaria payanesa.

Festival de Música Religiosa: en el mes de abril la ciudad afina detalles para dar rienda suelta al poder de la música e iniciar un festival con más de cincuenta años de historia. La atmósfera histórica y romántica de Popayán se constituye en perfecto escenario para que las filarmónicas nacionales e internacionales ejecuten con magisterio sus instrumentos y las bellas melodías espirituales recorran calles, plazas y embarguen a placer, los ámbitos de los auditorios de teatros y universidades. Los lugareños y visitantes no se pierden ni por un instante del irrepetible concierto de campanas, de los innumerables conversatorios, talleres, recitales musicales, conciertos corales y de la mejor música andina de la ciudad. Orquestas filarmónicas invitadas de las principales ciudades del país y del mundo entero regalan experiencias inolvidables a los asistentes, cuando interpretan con gran dominio y talento, inmortales piezas de la música clásica universal.

Festival de Cine Corto: el marco colonial e histórico de Popayán sirve en noviembre para albergar los sueños, la creatividad, la innovación y el buen hacer  del cortometraje colombiano, que es el eje en el que se articulan las diferentes actividades de este festival. Talleres, conversatorios y proyecciones de producciones nacionales hacen parte de la agenda del importante evento que cada año premia la originalidad, calidad e iniciativa de cortometrajes colombianos en las categorías de Ficción, Documental y Animación, y que además, proyecta una selección especial de cortometrajes de otros países. Es pues el Festival, una importante plataforma artística que reconoce el valor de las producciones audiovisuales como medios para construir ciudadanía integral y aportar espacios pedagógicos y didácticos para los nuevos creadores y productores de los cortos colombianos.

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  • Fin de año en Popayán te deparará emotivas y deliciosas sorpresas; las fiestas navideñas se viven con gran regocijo, respeto y solemnidad, sin olvidar que siempre podrás contar con la promesa de un banquete sin precedentes.
  • Acércate a los mercados de artesanías y llévate una preciosa muestra del talento local, que ha sabido muy bien conservar las técnicas de sus ancestros en el trabajo de la madera, las fibras y la cerámica.
  • Poblaciones cercanas como el Tambo y Silvia tienen mucho para ofrecerte en cultura, gastronomía y maravillas naturales.

 

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