Recorriendo La Guajira

Visite La Guajira en el mes de Abril con mi familia y quede asombrado por la diversidad de sus paisajes, es una tierra llena de contrastes. Por un lado hermosos santuarios donde se reunen grandes bandadas de flamencos, los paisajes cambian a cada instante, la belleza de sus playas, una cultura ancestral, un clima cálido y árido; de otro lado ver la falta de presencia del estado, la poca infraestructura para el turísmo, la falta de agua potable y el abandono en que viven muchas comunidades indígenas. Es una mezcla de sentimientos difíciles de explicar.

Pero quiero contarles el recorrido efectuado para que a muchos de ustedes les sirva de referencia, Llegamos a Rioacha procedentes de Bogotá en un vuelo de Avianca, nos hospedamos un hotel ubicado al frente del malecón turístico de Rioacha, la vista que el hotel tenía de la zona peatonal al lado de la playa era inigualable, el color del mar era una mezcla de azules y verdes. Este primer día recorrimos el malecón y apreciamos la variedad de colores de las mochilas que producen los indígenas de la región.

Una de las experiencias más bonitas fue ver el atardecer desde el malecón, desde allí se aprecian unos atardeceres inigualables de sol color naranja.

Al siguiente día la agencia que contratamos para este viaje nos pasó a recoger sobre las 8:00 am en una camioneta 4x4, iniciariamos nuestro recorrido hacia la alta Guajira, durante el recorrido visitamos una familia wayuu donde aprendimos un poco de la cultura de ellos, degustamos un plato típico de la zona el friche y por último apreciamos una danza típica.

Visitamos unas playas cercanas a Rioacha llamadas Playas de Mayapo, allí hay unas extensas playas con un hermoso mar azul, la arena tiene un poco de rocas y la infraestructura del sitio es muy sencilla, pequeñas chozas elaboradas por los nativos de la zona donde alquilan sillas y venden algunos refrescos.

Después de estas dos paradas tomamos la vía a Uribia, llamada la capital indigena de Colombia. Entre Rioacha y Uribia existe una distancia en tiempo de unas 3 horas por carretera pavimentada. Nos hospedamos en un hotel pequeño muy familiar. La idea era descansar para iniciar el viaje muy temprano al otro día pues debiamos llegar hasta Punta Gallinas.

Al siguiente día muy temprano nuestro guía y conductor nos paso a recoger a las 7:00 am para tomar la ruta hacia Punta Gallinas, poco después de dejar este municipio la carretera es destapada, una larga recta donde por algunos momentos se forman grandes nubes de polvo cada vez que nos encontramos otro vehículo. Gran parte del recorrrido de esta vía va al lado de la carrilera por donde sale el carbón de Colombia. Luego de recorrer 3 horas por esta vía dejamos la carretera y entramos a un sendero por el que sólo es posible transitar en carros 4x4 y lo más recomendado ir siempre con un guía que conozca la zona pués es muy fácil perderse el paisaje es igual por todas partes y en alguno puntos la vía se divide en varias.

El paisaje es esta parte del recorrido es alucinante pasamos de inmensas planicies deserticas a sembrados de captus y otras especies de plantas que se han adaptado a este clima seco. Después de 5 horas llegamos a un sitio llamado Taroa, donde dejamos la camioneta y subimos por una duna inmensa de arena amarilla, la sorpresa al llegar a la cima fue enorme; nos encontramos con unas extensas y hermosas  playas con un oleaje moderado, el agua estaba fresca y el contraste de azules y amarillo era inigualable.

Después de esta refrescante parada continuamos nuestro recorrido nos faltaban 2 horas para llegar a Punta Gallinas, al llegar nos hospedamos en una de las Rancherias que hay en la zona. Nuestro hospedaje se llamaba Rancheria Luz Mila, las Rancherias son alojamiento acondicionados por familias nativas de la zona, son alojamientos muy sencillas donde se puede encontrar pequeñas habitaciones con una cama sencilla, algunas con baño ó existe la posibilidad de dormir en hamacas.  Las habitaciones son construidas con materiales naturales que se encuentran en la zona, no hay grandes comodidades. Hay que tener encuenta que no hay agua potable, ni servicio de energía. Algunas Rancherías cuentan con servicio de planta eléctrica la cual funciona en unos horarios establecidos.

La experiencia fué unica, acostarse a dormir y sentir el silencio de este sitio lejano, el viento soplar por entre las paredes del sitio. Las Rancherias no son para todo el mundo pues como lo dije anteriormente hay muchas limitaciones por las características del destino, pero para quienes quieren vivir una experiencia diferente es interesante.

Al siguiente día tuvimos la oportunidad de ir al sitio más septentrional de Colombia, Punta Gallinas es un lugar desertico donde hay un sencillo faro, nos tomamos la foto y regresamos para iniciar un recorrido por una hermosa bahía. Allí vivimos una experiencia muy emocionante, logramos avistar una bandada de flamencos rosados en libertad.

La Guajira es un destino exótico, mágico y único; si te gusta la naturaleza, la cultura y algo de aventura este es un destino que tienes que visitar.